sobre lola
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Sobre Lola

Desde pequeña he sido una gran lectora,  tebeos, después cómic, y cómo no, de ahí pasé a la Ciencia Ficción y Fantasía que alternaba con muy diversos géneros literarios, con el teatro y el cine.

Siempre he tenido un espíritu creativo inquieto que necesita llenarse de actividad, así que de pronto me vi envuelta por una recién descubierta estética única que me incitaba a crear, a diseñar.

El Steampunk se basa en varios conceptos que unidos crean una estética única e inconfundible. Uno de ellos es su universo retrofuturista en el que se plantea un presente tecnológico alternativo en el que la ciencia no ha desarrollado los chips ni la electrónica. El desarrollo del mundo en base a la maquinaria analógica, en el que el movimiento de un engranaje que contagia a otro en un intrincado laberinto, haciendo funcionar complicadas máquinas de pesado metal. Pero que, sin embargo, trabajan de un modo casi orgánico, complejo, mediante la armonía de las exactas proporciones geométricas de piezas de ingeniería, en las que todo encaja a la perfección.

La estética Steampunk se basa en la época Victoriana/Eduardiana recargada y a la vez de maneras medidas, sobrias, que a priori, podría causarme rechazo de no ser porque el Steampunk añade algo lúdico, divertido y libre mediante una creatividad personal desbordante a la que no se pone límite y en la que conviven la mesura y rigidez de las reglas con la ávida aceptación de la liberadora transgresión.

Steam=vapor (era del vapor y maquinaria) Punk=trasgresión, cambio de la norma.

¿Contradictorio? Sin duda, pero en cualquier caso fantástico.

Clockpunk es un subgénero dentro del movimiento Steampunk. Se basa en los engranajes y piezas de los relojes, los cuales despiezo, limpiando después cada uno de sus engranajes para que brillen y sacarles todo su esplendor de años pasados. Les doy vueltas, los encajo, los separo… Y encuentro a veces esas piezas especiales, distintas… Sólo con verlas ya imagino dónde pueden ir montadas, como protagonistas de una película. Siento que no son un mero adorno, son diminutos tesoros que hay que utilizar y nunca perder en el olvido.  Entrego ese sentimiento a quien lo compra, que adquiere algo distinto, irrepetible, único y exclusivo.